martes, 17 de junio de 2014
Cambié el normal por el único
Siempre permaneceremos jóvenes me decías. Me hacías callar para que me diera cuenta que por un momento olvidaba quién era, dónde estaba y en que tiempo vivía. Me sentía como jamás durante los veinte años de mi vida me había sentido. Era extraño, ¿cómo podía saber que era feliz si no tenía ni idea que era vivir eso? Aunque sí es cierto, lo confieso. Sólo me basto con una simple sonrisa para darme cuenta que se avecinaban tiempos de cambio. El mundo como yo lo conocía se había trastornado. ¿ O quizás era sólo yo quién había dado la vuelta y corría al revés? Me sacudiste como si fuera un reloj de arena y yo ya no volví a dejar la tierra en su sitio. Puede que en el fondo supiese que permanecía soñando día tras día pero lo ignoraba, ajena a lo normal. Juntos éramos indestructibles, cualquier cataclismo hubiese fracaso en su intento de separarnos. Ahora lo sé del cierto, vivía continuamente equivocada. Siempre había creído que seguir la misma linea en cada paso de cebra era lo correcto, pero erraba en gordo. Ahora todo es distinto porqué aunque haga sol yo estreno mis botas de agua y aunque nieve llevo la falda de cuadros que te encantaba desabrochar. Escucho música a todas horas, incluso en inglés aunque no la entienda. Salgo a la terraza y si estoy triste invito a la luna a helado, pero no de chocolate, está muy visto, yo le ofrezco el que de verdad desea. Ahora todo es distinto, porqué yo no tengo un camino fijo, yo tengo varios, tengo mil raices y escojo la que me apetece.
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