viernes, 22 de abril de 2011

¿Soy el alma de la fiesta? Tal vez...

¿Qué hay de malo que vuelva a ser esa egocéntrica del pasado? La loca empedernida que llenaba de alegría los senderos por los cuales andaba, cuatro pasos y miles de palabras sin sentido, ¿acaso busqué la concordancia? la extraña de ideas raras, la chica diferente que envuelta en divinas diferencias asombraba, ¡ que más dará lo que digan, si yo estoy loca es cosa mía! ¡Anda ya! Qué suene la música del reproductor, saca una botella y unos cuantos vasos parece que la velada se anima y en ella no estamos solos. ¡Que viva la reina de la fiesta! Entre tangos y copas, sonrisas y carcajadas, el ruidoso toc toc de los tacones que suena por todos los rincones de la habitación, baladas románticas a la luz de cuatro velas, suena el ritmo, lo siento por las venas, ¡que siga la fiesta! El dulce balanceo del cuerpo en medio de la multitud, no importan las miradas ajenas ni las burlas... ¡No importa nada! Suena el ritmo de mi canción favorita, no dudo en coger el micrófono, esta es la mía. Canto, chillo y salto hasta no poder más, pies enrojecidos..
Surge un familiar silencio, de golpe, en cuestión de segundos. Parpadeo, no veo nada, no sé si es que de repente se apagó la luz o soy yo que voy algo ciega, tengo miedo de abrir los sensibles ojos, aunque me armo de valor y abro en un sólo golpe. Toda mi imagen gloriosa se desvanece como tierra en manos de un pobre niño a la orilla del mar. Estoy sola, completamente sola. Sola en medio de una habitación húmeda, fría, solitaria...¿ Dónde está toda esa gente, esa multitud, la gran fiesta? Vuelvo a la realidad, que quedó de esa pobre chiquilla que disfrutaba sólo al bailar... Suena el reloj de agujas, tocan las doce, fin del baile, se acabó el sueño querida cenicienta de cartón.

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